martes, 1 de junio de 2010

Rubén Juárez, un adiós con olor a Tango

Rubén Juárez nació un 5 de noviembre de 1947 en Córdoba, en pleno corazón de Argentina. Después de haberle dado un aire fresco al tango y de regalarnos melodías inolvidables con su bandoneón y su voz, un 31 de mayo de 2010 partió de este mundo, en Buenos Aires, curiosamente la ciudad a la que seguramente más le cantó.

Su vida fue el tango y realizó su primera grabación en 1969. Pero además de darse el lujo de tocar y conocer a grandes personalidades de la música porteña como Cacho Cataña, también grabó con grandes estrellas del rock argentino, desde Charly García y Pedro Aznar hasta Litto Nebbia.

Interpretó grandes clásicos del tango y también temas de su autoría. Deslumbró los escenarios con su talento y simpatía y fue uno de los hombres que combinó la renovación del tango, pero sin dejar de llevar en las venas lo mejor del género.

Quizás la mejor forma de recordarlo sea con su música, la que conquistó a generaciones, quizás a las de nuestros abuelos, tal vez a la de nuestros padres o también a la nuestra. Un maestro del tango.

Sus restos fueron velados en la legislatura porteña y quienes mejor lo conocieron, no sólo lo despidieron como el enorme músico que fue, sino también como un gran amigo.

Y así como, alguna vez nos emocionó cantando que nació junto a su bandoneón, seguramente los dos "partieron a un tiempo", dejando un recuerdo imborrable en todos nosotros …

A veces se me hace que nació conmigo
y durmió en mi cuna pegao a mis pies.
Que fue mi juguete y mi perro de pibe
y toda la infancia la corrí con él.
Que anduvimos juntos, atorro y milonga,
desde mi bohemia, cigarro y café.
Y a veces rodamos maneaos por el suelo
y nos levantamos con la misma fe.


Mi bandoneón y yo crecimos juntos,
emparentaos, tal vez, por la pobreza...
Muchas veces reímos de alegría
y otras veces, lloramos de tristeza.
Yo le hablo de hombre a fueye, mano a mano.
Lo mismo que si hablara con la vieja.
Y cuando él me responde, se me antoja
que Buenos Aires mismo me contesta.


Sí, hermano, como siempre
con vos hasta que muera...


Si yo a mi bandoneón lo llevo puesto
como un cacho de tango entre las venas.
Y está de Dios que al dar mi último aliento,
moriremos a un tiempo... mi bandoneón y yo.


Mi bandoneon y yo (Música: Rubén Juárez / Letra: Julio Martín)

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