viernes, 14 de mayo de 2010

La Inteligencia Social y el mundo 2.0

Si bien el término Inteligencia Emocional era un concepto conocido desde hacía décadas, fue a mediados de los años noventa, cuando logró un reconocimiento munduial y marcó tendencia de la mano del popular libro de Daniel Goleman, titulado simplemente Emotional Intelligence (Inteligencia Emocional).

La Inteligencia Emocional podría resumirse como nuestra posibilidad de saber comprender y manejar nuestros sentimientos, así como también interpretar lo que les ocurre a los demás. Esto no sólo influye en nuestras relaciones interpersonales, sino que también en la manera en la que nosotros mismos nos manejamos, reconocemos nuestros sentimientos y podemos motivarnos para progresar. En este ámbito, la empatía es la clave para apreder a ponernos en el lugar de los demás y poder interpretar lo que sienten y la razón que los mueve.

Después de andar mucho por ese camino y explorar los aspectos de la Inteligencia Emocional en diferentes ámbitos, Daniel Goleman publicó en el año 2007 el libro Social Intelligence (Inteligencia Social). Con esta obra, Goleman se dedicó a explorar el mundo personal y de las relaciones, pero aportando otra perspectiva.

En base a lo que plantea Goleman y a lo que han aportado también otros autores, es posible que cada uno de nosotros realice su propio análisis sobre el tema y decida como actuar en sus relaciones y en su vida personal.

Hace algunas décadas, el coeficiente intelectual se entendía como la clave para saber la inteligencia de una persona. Hoy sabemos que su “mundo emocional” es tanto o más importante que este dato para determinar su éxito o fracaso en su vida y en su trabajo.

Sin entrar en el detalle de cómo funciona el “cerebro social” de las personas, está claro que en cada individuo hay un proceso neuronal que trabaja mientras se relacionas con los demás. En ese sentido, si bien se pueden seguir ciertos patrones, también hay que destacar la esencia que hace que cada persona sea única y distinta.

A esta altura del siglo XXI, es importante comprender que lo que importa para triunfar ya no es el ser un genio matemático, sino que es fundamental combinar los conocimientos con la habilidad de manejar y poner de nuestro lado las emociones.

Si miramos el universo que nos rodea y, particularmente, nos sumergimos en el mundo 2.0 que nos ofrece Internet, el concepto de Inteligencia Social se torna cada vez más importante y trascendente.No por nada estamos viviendo en la era de las Redes Sociales.

La Inteligencia Social también influye en muchos otros aspectos de la vida (por ejemplo en nuestras relaciones afectivas) y también en las laborales (por ejemplo en el liderazgo y la interacción con nustros pares). Su influencia es innegable para nuestro desempeño y futuro éxito.

Hoy en día vivimos conectados, pero también desconectados del mundo ¿Una contradicción? No tanto. Nos mantenemos conectados todo el tiempo a teléfonos móviles, música portátil e Internet está hasta en el aire … en cada rincón en el que nos movemos. Esto bien vale una reflexión cruda y profunda ¿Vivimos conectados con todo el mundo o sólo vivimos en nuestro propio mundo?

Cada uno de nosotros conoce la respuesta a esa pregunta y de ella depende como planteamos nuestras relaciones interpersonales y la comunicación con las demás personas. Debemos ser conscientes no sólo de cómo nosotros podemos influir, para bien o para mal, en los demás, sino que también nuestras conductas y emociones pueden repercutir en los otros, estén cerca o lejos físicamente. Después de todo, la tecnología se ha encargado de achicar distancias, aunque algunos también podrán pensar que nos ha comenzado a alejar de los demás, sin embargo, eso es pura y exclusiva potestad del género humano y sus conductas.

Si te ha gustado este post ¡Compártelo!

1 comentarios:

Lia Apkarian dijo...

Leí el libro de Daniel Goleman ya hace varios años y ciertamente en su momento me impactó muchísimo. Hoy para todos es habitual hablar de inteligencia emocional pero hace 15 años atrás todavía se tenía una visión muy ortodoxa al respecto.

Cuando Goleman publicó el libro que lo hizo famoso, yo recién me iniciaba en el campo de las comunicaciones corporativas y me acuerdo, afligida por no ver una salida laboral clara para la Carrera de Comunicación Social (¿quién no pasó por eso?), preguntarle a un Profesor muy reconocido de la UBA qué tenía qué hacer para salir adelante, frente a lo cual, con mucha inteligencia emocional, me respondió “Agarras todos esos libros y apuntes, tomás sólo lo que sirva y con eso te fijas cómo salis a robar”. Evidentemente había que preparase para el mundo laboral de otro modo!.

Ávida por las nuevas tecnologías y empezar a vender humo (jaja), desde hace varios años me desempeño en el área de la comunicación interactiva y no dejo ningún día de preguntarme ¿qué estamos construyendo con todo este auge de la Web 2.0?. ¿Hacia dónde vamos?. ¿Realmente estamos trabajando colectivamente?. ¿Es el trabajo cooperativo parte de nuestra esencia así como no existe hombre sin lenguaje?. ¿Existió esto antes y ahora con las nuevas tecnologías simplemente se potenció?.

Hace muy poco tiempo transitando varios potenciales colegios para mi pequeño hijo aún en jardín, me topé con una Institución educativa llamada Pedro Poveda. Es un colegio privado ubicado en Vicente López (Zona Norte de Buenos Aires) y fundado principios de los años 60 con una pedagogía bastante particular, que si bien hoy puede no resultar asombrosa, ciertamente fueron pioneros en implementarla. En este colegio existe un gabinete psicológico permanente sobre cada uno de los chicos ya que le dan mucha importancia a la parte emocional y cómo esta influye en la autoestima y aprendizaje de cada uno de los chicos. Hoy eso se realiza en la mayoría de los colegios, pero ahí se hacía mucho antes cuándo nadie reparaba en absoluto sobre el poder de las emociones y por que no decir “la inteligencia emocional”!.

Me asombré muchísimo cuando me mostraron las aulas con la distribución circular de los bancos. A diferencia de la educación ortodoxa a la que estamos acostumbrados, no hay una profesora situada adelante como en un escenario y alumnos que miran como espectadores de un relato que pasa delante de ellos, sino que todos se ubican y posicionan complementariamente entre iguales, pares, todos protagonistas y con capacidad de enseñar algo a otro.

La maestra no comienza explicando el tema sino que da tips generales de investigación. Cada alumno realiza al respecto una investigación individual o grupal y luego colectivamente se hace una puesta en común mediante un trabajo cooperativo, en donde cada uno realiza su aporte, respetándose todas las diversidades de opinión, armando y aprendiendo a trabajar en equipos y donde luego la maestra integra y explica el tema pero a modo de síntesis. Es decir, el maestro está al final del proceso y no al comienzo. Los alumnos interactúan con la docente y entre ellos, de manera dialogal, potenciándose las actitudes de escucha y compresión.

Enterarme esto se viene implementando desde hace tantos años, y sin todas las nuevas tecnologías 2.0 mediante, me dejó realmente pensando. Evidentemente en esta Institución conciben la educación, y por que no la comunicación, como lugar de encuentro y diálogo plural. Realmente un muy buen puntapié inicial para investigar en torno al vínculo entre las emociones y el mundo 2.0. Inteligencia emocional, inteligencia colectiva. No robo, pero sí de todos y con todos aprendo constantemente.


Lia Apkarian
BNV Comunicación Digital Estratégica

Artículos relacionados


Más vistos