domingo, 31 de mayo de 2009

Recuerdos que nos hacen brillar

Los recuerdos son esos pedacitos de nuestras vidas que quedan grabados en nuestra memoria como piezas de un rompecabezas que prestan testimonio de nuestro existir.

Hay recuerdos lindos y de los otros. Hay cosas que queremos recordar para toda la vida y otras que preferimos olvidar.

En 1992, Fito Paez lanzó el disco más exitoso de su carrera, una placa llena de clásicos inolvidables y joyas que aún perduran en el inconsciente colectivo. Ese disco se llamó El amor después del amor y dentro de esas gemas, un tema llamado Brillante sobre el mic sobresale por su melodía emotiva y por una letra que invita a recordar momentos hermosos de la vida. Esos inolvidables instantes, donde nuestra luz interior brilla con mayor intensidad, casi como un sol.

Porque, aunque el tiempo nos ayuda a olvidar, hay cosas que no podemos olvidar …

Hay, recuerdos que no voy a borrar
Personas que no voy a olvidar
Hay, aromas que me quiero llevar
Silencios que prefiero callar
Son dos, las caras de la luna son dos
Prefiero que sigamos, mi amor, presos de este sol
Dejar, amar, llorar,
El tiempo nos ayuda a olvidar
Y allá, el tiempo que me lleva hacia allá
El tiempo es un efecto fugaz
Y hay … hay cosas que no voy a olvidar
La noche que dejaste de actuar
Sólo para darme amor
Yo vi tu corazón
Brillante sobre el mic en una mano
Y ausente de las cosas pensaste en dejarlo y tirarlo
Junto a mí, junto a mí
Hay secretos en el fondo del mar
Personas que me quiero llevar
Aromas que no voy a olvidar
Silencios que prefiero callar
Mientras vos jugás.

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a la galería de Marina Cast. y es compartida bajo licencia Creative Commons.

domingo, 17 de mayo de 2009

La llave de la ilusión, la magia que traemos desde niños

SonrisaLas relaciones, el afecto y el amor nos van transformando a lo largo de los años. En realidad, todo nuestro mundo interior evoluciona con el paso del tiempo, desde que nos sentimos confortablemente contenidos en el vientre materno, hasta el último día de nuestras vidas.

Es en la infancia cuando se producen momentos irrepetibles que quedan marcados en nuestro recuerdo y que muchas veces influencia nuestro destino. Porque somos todo lo bueno y lo malo que vivimos alguna vez, la sumatoria de experiencias que nos marcaron.

Precisamente son esos años de inocencia los que nos dejan enseñanzas de una riqueza infinita. Es el tiempo en el cual comenzamos a relacionarnos con otros niños y vemos el mundo adulto con ojos muy distintos a los que tendremos con el paso de los años.

En ese tiempo es en el cual nuestros sueños están mucho más cerca de ser reales. Es una etapa en la cual las cosas simples nos pueden llenar de alegría, desde un automóvil de juguete o una muñeca, hasta una calesita o un paseo en tren. Todos nuestros juegos son la llave de la ilusión, la puerta a un mundo de fantasía que de tan intenso que puede ser, parece ser totalmente real.

Ese mundo emotivo es el que se nos presenta de una forma muy distinta al que conoceremos en nuestra etapa adulta. Ese universo, en el cual nuestros juguetes tienen vida y emociones, es el que representa toda la ternura de nuestra inocencia y el que marca todo nuestro potencial creativo.

Todo ese conjunto de cosas son las que nos llenan el alma de felicidad cuando somos niños, las que nos desbordan el cuerpo de risa y nos permiten correr durante horas sin sentir el cansancio. Todo eso es posible y es real, porque en ese mundo de ilusión vive la magia que traemos desde niños ... la que nunca debemos dejar escapar.

Más vistos