martes, 3 de marzo de 2009

Mantener viva la llama

Mantener viva la llamaLa magia que alimenta nuestra vida no brilla de la misma manera todos los días. Hay mañanas que nos levantamos con toda la energía puesta en positivo y otras jornadas en las cuales hubiéramos deseado nunca levantarnos de la cama.

La motivación es la clave que nos lleva hacia nuestros sueños, y hay que asegurarse que no se agote con las malas pasadas que nos pueda jugar la vida.

Hay que aprender a disfrutar los pequeños logros que alcanzamos cada día. Cada escalón que nos conduce a un objetivo puede entenderse como una pequeña victoria individual.

Si bien es importante alcanzar nuestras metas, también tiene un gran valor la posibilidad de mantener objetivos por lograr, ya que si los agotamos todos en un día, no tendremos nada por hacer al siguiente.

Es allí donde entra en juego la motivación y ese particular juego de correr y llegar. Es importante alcanzar la meta en la mejor colocación posible, pero no debemos olvidar lo maravilloso que es disfrutar la carrera, porque si no lo hacemos, de nada servirá la lección.

La motivación también puede entrar en los instantes que elegimos para disfrutar o descansar. Un día de playa es maravilloso hasta que deseamos volver a casa. Aunque el sol siga alto y la gente se mantenga recostada en la arena, si nuestra motivación de mantenernos en ese lugar se ha agotado, debemos emprender la retirada y pensar que al otro día el sol volverá a estar en su lugar.

Esa es una de las claves de cómo saber disfrutar. Comprender que cada persona tiene su forma particular de sentir y percibir las cosas. Además, ningún día es igual a otro y, en ocasiones, lo que nos dibuja una sonrisa, otro día no nos hace sentir igual. Los estados de ánimo también influyen en la motivación y es importante prestarles atención.

En la vida de pareja, mantener la motivación puede entenderse como ese placentero trabajo que se relaciona con hacer que siga vivo el vínculo, tratando que cada día tenga algo especial para disfrutar. Desde una conservación, una caricia o una mirada, hasta el punto donde explota la pasión. Todo contribuye a la motivación de la pareja y hace que la llama se mantenga encendida.

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a la galería de Unhindered by Talent y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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