miércoles, 11 de febrero de 2009

Cómo dejar de ser esclavos de nuestras vidas

Hundirse en la arenaTodos los días tomamos decisiones que afectan, en menor o mayor medida, a nuestra vida. Cada paso que damos forma parte de lo que creamos para nosotros y tendrá su peso en nuestro entorno y el ámbito de nuestra familia y afectos, porque está claro que no somos islas, sino que vivimos inmersos en un mundo de relaciones.

Es verdad que la vida da revancha y que nos permite aprender de nuestros errores, sin embargo hay decisiones para las que debemos contar con una gran fortaleza para afrontarlas.

En ocasiones, tomamos caminos que parecen difíciles y en algún momento de su trayecto nos encontramos en medio de la oscuridad, rogando que aparezca una luz que nos indique como encontrar nuestro destino.

No hay soluciones mágicas para vivir la vida, el secreto está en recorrerla y aprender de cada lección que nos toque. Probablemente allí esté el secreto de existir.

Si el desierto nos rodea y nuestros pies comienzan a hundirse en la arena, debemos buscar la fuerza y la inteligencia que nos libere de esa situación. Nada en la vida está escrito, todos los días hacemos nuestro camino.

No somos esclavos de nuestras vidas, somos nosotros los que elegimos cada día que vida queremos vivir. Podemos utilizar nuestro tiempo para crear nuevos caminos o destinar nuestras horas para sufrir, esa es una de las decisiones más importantes que tomamos cada día de nuestras vidas.

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a la galería de bachmont y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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